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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Cuaderno rescatado I

Cuando empecé este blog, dije que sería un lugar donde reflejaría mis cosas, las que me pasaban, las que sentía, las que soñaba. 
Hoy he encontrado uno de los cuadernos del año pasado en París. Y con nervios en la boca del estómago, he ojeado una tras otra cada página.
A lo largo de las próximas entradas, os iré enseñando alguno de sus secretos.

Hoy empiezo con una reflexión, de esas que cuando las relees... bueno; provoca lo mismo que en el momento de escribirlo.

La soledad de un aeropuerto me lanza al desconcierto de caminos sin salida, de recuerdos con controles, de adiós sin despedida.
La incertidumbre de si llegaré a la hora, la agonía de medir mi vida, mis pertenencias, mis recuerdos. Para llegar a una terminal ajena, sin nadie que te espera, luchando contra la pena.

Me encantaría que estuvieras aquí, mataría por llevarte en mi equipaje. Desearía que me acompañaras a cualquier destino, sin importar los horarios, sin esperar algún  cambio en las pantallas de nuestra vida. 

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