Miro todo desde otro ángulo,
El tiempo lo mido en momentos y no en minutos, y bajo mis ojos luzco orgulloso unas ojeras por las que tanto tiempo peleé y que por fin estoy consiguiendo.
Esas ojeras dan fe de los almanaques que se agostan mientras vivo; que se vencen ante mis desvelos y que uno a uno pasan a engrosar la mochila de mi experiencia.
Estoy aprendiendo a sonreír a carcajadas incluso en las bibliotecas y funerales, donde cualquier cosa fuera de lo normal no está permitido; estoy aprendiendo a hacer de las normas anécdotas que hagan más interesantes mis historias.

No hay comentarios:
Publicar un comentario